Ce nu am șters la timp

Valentina înregistrează un mesaj vocal lung și brutal de sincer pentru sora ei Elena dintr-o cafenea din Barcelona — mărturisind că s-a schimbat, că nu mai este sigură dacă îl mai iubește pe Diego la fel și că i-a fost prea frică să o spună cu voce tare. Îl trimite în chatul greșit. Diego a ascultat deja.

Se încarcă instrumentele de traducere…

Barcelona. Un martes por la tarde. Valentina está sola en una cafetería del barrio de Gràcia — uno de esos lugares pequeños con mesas de madera y música que nadie eligió. Lleva cuarenta minutos mirando su café.

Valentina

oye, ¿estás despierta?

Elena

siempre estoy despierta, soy tu hermana 😒 ¿qué pasa?

Valentina

nada. estoy en una cafetería

Elena

vale... y me escribes porque...

Elena

qué bonito. ¿y Diego no está contigo?

Valentina

no

Elena

vale valen. dime qué está pasando. en serio.

Valentina

es que... no sé cómo explicarlo por escrito

Elena

mándame un audio entonces. tengo tiempo.

Valentina

ok. dame un segundo

Valentina cierra los ojos un momento. Después pulsa el botón del micrófono. Habla durante cuatro minutos y doce segundos.

Valentina

Elena... o sea, no sé ni por dónde empezar. Llevo semanas queriendo decirte esto y siempre encuentro una excusa para no hacerlo. Pero hoy estoy sola aquí, y el café ya está frío, y pienso... si no lo digo ahora no lo digo nunca. Barcelona me ha cambiado. No de una forma mala, creo. Pero me ha cambiado. Aquí he descubierto cosas de mí misma que no sabía. Lo que quiero trabajar, cómo quiero vivir, qué cosas me hacen sentir bien de verdad... y Diego, que Dios, te juro que Diego es una persona increíble y lo sabes, pero... él forma parte de una versión de mí que ya no sé si existe. Cuando hablo con él, es como si tuviera que recordarme quién era antes de venir aquí para poder seguir la conversación. No sé explicarlo mejor. No es que haya pasado algo malo entre nosotros. Es que... no ha pasado nada. Y eso me da más miedo todavía. Llevamos meses así — bien, todo bien, sin peleas, sin problemas. Pero yo me siento... lejos. No de Barcelona. De él. Y llevo meses sin tener el valor de decírselo porque no quiero hacerle daño, porque le quiero, pero... ¿le quiero como antes? No lo sé, Elena. Eso es lo que no sé. Y me está comiendo por dentro.

Valentina pulsa enviar. La aplicación hace el sonido de siempre. Ella deja el teléfono en la mesa y mira la ventana durante unos segundos. Después lo coge otra vez.

Valentina

espera

Valentina

elena

Valentina

ese audio no te lo mandé a ti

Elena

qué?? cómo que no me lo mandaste a mí??

Valentina

lo mandé al grupo. al grupo con diego

Elena

valen no

Valentina

está en línea. dios mío elena está en línea

Elena

intenta borrarlo!! rápido!!

Valentina

ya tiene los dos tics azules

Elena

ay valen...

Valentina cierra el chat con Elena. Abre el grupo. El audio sigue ahí. Cuatro minutos y doce segundos. Reproducido.

Valentina

diego ese audio no era para este chat. lo siento mucho. por favor, ¿podemos hablar?

Diego está en línea. Los tres puntos aparecen. Desaparecen. Vuelven a aparecer. Desaparecen otra vez. Valentina no respira.

Diego

lo he escuchado todo

Diego deja de estar en línea. El chat queda quieto. Valentina sigue sentada en la cafetería de Barcelona, con el café frío y el teléfono en la mano, incapaz de moverse.