Loading translation and audio tools…

三声钟响和波帕扬一辆无主的自行车

La primera campanada sonó a las ocho y diez de la noche. Clara estaba cerrando su pequeña tienda, cerca de la plaza de Popayán.

—Qué raro —dijo don Eusebio, el vendedor de periódicos—. La iglesia nunca toca la campana a esta hora.

Entonces sonó la segunda campanada. Un minuto después sonó la tercera. Luego todo quedó en silencio.

Clara miró la torre, pero no vio ninguna luz. En ese momento, encontró una bicicleta azul junto a la puerta lateral de la iglesia. No tenía candado y una rueda todavía giraba.

En la cesta había agua, un casco y una bolsa con pan. El asiento estaba seco, aunque empezaba a llover.

—El dueño llegó hace poco —dijo Clara.

También vio polvo blanco en los pedales. Había una línea del mismo polvo en el suelo, desde la bicicleta hasta la puerta.

—Esta mañana vi a un hombre reparando la torre —recordó Clara.

—Era Andrés —dijo don Eusebio—. Siempre viene en bicicleta.

Clara golpeó la puerta.

—¡Andrés! ¿Está ahí?

Una voz respondió desde arriba:

—¡Estoy en la torre! ¡La puerta se cerró y no puedo bajar! Toqué la campana tres veces para pedir ayuda.

Don Eusebio llamó al padre Julián. El sacerdote llegó con una llave. Los tres entraron y abrieron la puerta de la torre. Andrés salió cubierto de polvo blanco.

—Su bicicleta nos ayudó a encontrarlo —dijo Clara.

Andrés sonrió.

—Mañana compraré un candado nuevo.

La bicicleta no estaba abandonada. Era una señal que ayudó a salvarlo.