Hai họ được thêu trên cùng một chiếc váy
A2 · Relationships & Drama
La noche antes del festival del pueblo, Elena encontró dos apellidos bordados en su pollera, una falda tradicional. A la izquierda decía “Ríos”, como su madre. A la derecha decía “Vega”, como su padre.
—Mamá, ¿por qué pusiste el apellido de papá? —preguntó Elena.
Clara dejó la aguja sobre la mesa.
—Porque también es tu apellido.
—Pero él no vive con nosotras. No lo veo desde hace cuatro años.
—Vendrá mañana —dijo Clara.
Elena se quedó en silencio. No quería ver a su padre. Pensó en cortar la palabra “Vega”, pero podía dañar la pollera. Además, iba a bailar con ella en el festival.
Al día siguiente, Elena vio a Tomás junto a la fuente de la plaza. Él llevaba un pequeño paquete.
—Hola, Elena —dijo.
—Hola.
—Esto era de tu abuela. Quería que lo tuvieras.
Dentro había un peine de oro con una flor azul.
Elena lo miró, pero no lo tomó.
—¿Por qué no viniste antes?
Tomás bajó la cabeza.
—Tuve miedo de pedir perdón. Pensé que ustedes estaban mejor sin mí.
—Eso no es una razón —respondió Elena—. Es una excusa.
La música comenzó. Clara llamó a Elena para el concurso.
—No tienes que perdonarme hoy —dijo Tomás—. Pero me gustaría ver tu baile.
Elena miró los dos apellidos de su pollera.
—Puedes quedarte —dijo—. Pero todavía estoy enojada.
Clara puso el peine en el cabello de Elena. Después, Elena salió a bailar. No escondió ningún apellido.
Ganó el segundo premio y un viaje a la capital. Tomás aplaudió junto a Clara.
Al final, él preguntó:
—¿Puedo llamarte el domingo?
Elena pensó un momento.
—A las seis.
Los dos apellidos seguían contando una historia difícil, pero ahora esa historia podía continuar.