Domingo, 10:45 AM
ya llegué al café
llegué un poco temprano 😅
estoy en la terraza
llevo una camisa azul
Miguel esperó. Pidió un café. Miró su teléfono cada treinta segundos. Carmen no respondía.
11:05
Carmen?
todo bien?
11:15
estoy preocupado
te pasó algo?
por favor dime algo
11:22
Carmen
si no quieres venir está bien
pero dime algo por favor
En su apartamento, Carmen miraba el teléfono. Había leído cada mensaje. Su corazón se rompía un poco con cada uno. Podía sentir el dolor de Miguel. Pero no sabía qué decir. Cómo explicar. Finalmente, escribió dos palabras.
Apartamento 4B
Miguel miró el mensaje. Lo leyó otra vez. Apartamento 4B. Su apartamento era el 4B. Ella vivía en... No. No podía ser. Escribió rápido.
qué?
ese es mi apartamento
no Miguel
es TU apartamento
yo vivo en el 4A
Miguel dejó de respirar. 4A. Su vecina. La mujer con la que peleaba cada semana. La mujer de la radio, del estacionamiento, del jazmín. Carmen era... su vecina. CarmenFlor era Carmen del 4A.
no
no no no
sí
tu voz
por eso me sonaba familiar
y la tuya a mí
reconocí tu voz esta mañana
cuando me mandaste el audio
quejándote de tu vecina
dios mío
te llamé egoísta
esta mañana
y yo te llamé amargado
Carmen
no sé qué decir
yo tampoco
Miguel dejó dinero en la mesa del café y salió corriendo. Tomó un taxi de vuelta a su edificio. Subió las escaleras rápido, sin esperar el ascensor. Se paró frente a la puerta del 4A. Su mano temblaba cuando tocó el timbre.
Carmen abrió la puerta. Se miraron. En persona. Por primera vez desde que supieron la verdad. Miguel con su camisa azul. Carmen con el pelo suelto y los ojos rojos de no dormir.
Ninguno habló. El silencio fue largo. Después, Carmen hizo un sonido extraño. Como una risa, pero también como un llanto. Miguel la miró sin entender. Y entonces él también empezó a reírse. Una risa nerviosa, absurda, que no podía parar.
Se rieron hasta que les dolió el estómago. Hasta que las lágrimas corrieron por sus caras. Porque era tan absurdo, tan imposible, tan perfectamente ridículo.
Carmen lo invitó a pasar. Se sentaron en el sofá, todavía riéndose de vez en cuando. Hablaron durante dos horas. De todo. De sus peleas, de la app, de las conversaciones profundas. De cómo era posible que dos personas se odiaran y se gustaran al mismo tiempo.
14:00 - Después de hablar
Miguel y Carmen siguieron hablando por mensajes, ahora desde apartamentos vecinos, sabiendo exactamente quién era la otra persona.
sabes qué es lo más raro?
qué?
que todas nuestras peleas
eran porque somos muy parecidos
qué dices?
los dos somos tercos
los dos queremos tener razón
los dos nos enojamos rápido
y los dos defendemos nuestro espacio
exacto
por eso peleábamos tanto
dos personas iguales en el mismo edificio
dos personas iguales que no se conocían
solo se veían en el pasillo
cuando ya estaban molestos
y en la app
nos conocimos de verdad
sin peleas
sin razones para estar molestos
solo hablando
sí
Carmen
dime
la conexión que sentimos
era real
verdad?
sí Miguel
era real
todo lo que hablamos
todo lo que sentí
fue real
entonces
qué hacemos ahora?
podemos intentarlo otra vez
el café
pero esta vez
como vecinos que se conocen
vecinos que se conocen de verdad
sí
y esta vez
prometo no quejarme del volumen de tu radio
y yo prometo no robar tu espacio de estacionamiento
bueno...
tal vez no podemos prometer eso 😂
jajaja tienes razón
pero podemos intentar hablar antes de pelear
eso sí puedo prometerte
entonces
café el próximo domingo?
a las 11?
sí
pero esta vez voy a llegar
eso espero 😊
y Carmen
sí?
me alegro de que mi hijo creara ese perfil
yo también
aunque casi me da un ataque cuando descubrí la verdad 😅
a mí también
Lucía y Diego - 15:30
diego
dime
mamá me escribió
y???
dice gracias
GRACIAS??
sí
van a tomar café el próximo domingo
no puede ser
funcionó??
parece que sí
mamá dice que hablaron mucho
que se rieron hasta llorar
mi papá también está de buen humor
está silbando
no lo hacía hace años
diego
hicimos algo bueno
sí
aunque fue un desastre al principio 😂
el mejor desastre
Una semana después, Carmen y Miguel se encontraron en el café. Esta vez, los dos llegaron a tiempo. Se sentaron en la terraza y hablaron durante tres horas. Sobre libros, sobre cine, sobre sus vidas. Cuando terminaron, caminaron de vuelta al edificio juntos. Ya no como extraños. No como enemigos. Sino como dos personas que, después de todo, habían encontrado algo especial en el lugar más inesperado: al otro lado de la pared.
Tres meses después
mamá otra vez el jazmín?
ahora me gusta el olor 😊
claro 😏
porque viene del balcón de Miguel
tal vez 💕
Y así, el jazmín que una vez fue motivo de peleas se convirtió en el símbolo de algo nuevo. A veces, el amor aparece en los lugares más inesperados. A veces, la persona perfecta está más cerca de lo que pensamos. Y a veces, solo necesitamos una app de citas, dos hijos preocupados, y una planta de jazmín para descubrirlo.